Directorio Deco by Gloria Gonzalez

Month: January 2015

Jaime Parladé

 Revista AD

El interiorismo español está de luto, el pasado domingo decíamos adiós al gran maestro Jaime Parladé.
La decoración del Hotel de Guadalmina en 1958 fue su primer gran proyecto, el primero de muchos. A la socialité marbellí de los 60 le gustaba su estilo, y sus interiores se convirtieron rápidamente en sinónimo de buen gusto, exquisitez y comodidad.

Jaime Parladé, Carmona
La casa del decorador en Carmona. Nuevo Estilo.

No es de extrañar que entre sus clientes figuren nombres como los barones de Rothschild, la duquesa de Alba, Diana Ross o el Conde Von Bismarck.
Trabajó en España, pero también fuera de nuestras fronteras: Miami, Gstaad, Corfú, Marraketch, Conneticut…

Salón en Gstaad con Toile de Jouy Gastón y Daniela. Jaime Parladé
Salón en Gstaad con Toile de Jouy Gastón y Daniela. Revista AD.

Lo que siempre quiso que prevaleciese en sus interiores era la comodidad para que el primer impacto de cualquiera de sus proyectos fuese atractivo y acogedor.

Afirmaba que la calidad no tiene precio y veía necesaria la confianza mutua entre el cliente y el decorador. Sus trabajos predilectos eran las casas de campo y las reformas de las casas existentes.

Casa en la Calle Marqués de Riscal, Madrid. Jaime Parladé
Casa en la Calle Marqués de Riscal, Madrid. Revista AD
Casa en la Calle Marqués de Riscal, Madrid .  Jaime Parladé
Casa en la Calle Marqués de Riscal, Madrid . Revista AD  

Si algo define sus interiores, es la mezcla estilos, “Me gusta la mezcla y me importan poco los estilos o normas. Simplemente, la combinación me tiene que entrar por los ojos” afirmaba el decorador.

Tienda "La Tartana". Jaime Parladé
Tienda “La Tartana”. Jaime Parladé Web.

 

Escrito por Ana Domínguez Siemens y fotografiado por Ricardo Labougle y Derry Moore, este tomo de Ediciones El Viso es un imprescindible.

Un Palacio sevillano de ensueño

Cuando hace unos días escribía la entrada sobre  Palacio de Lebrija, no paraba de acordarme de otro Palacio Sevillano que llamó mi atención desde el primer momento que lo ví publicado en la revista Veranda. En el interior del edificio, que data del siglo XVII, el pasado y el presente se fusionan de manera impecable manteniendo una atmósfera 100% andaluza. Los dueños dejaron al  artífice de esta maravilla, Lorenzo Castillo, dar rienda suelta a su imaginación sin límites, ¡el sueño de cualquier decorador!  El resultado es una mezcla perfecta de tradición y contemporaneidad. Un lugar no sólo para contemplarlo sino también para vivirlo.

 
Imágenes: Veranda Magazine.

El Palacio de Lebrija

Sevilla es una ciudad con incontables edificios maravillosos que visitar, el Palacio de Lebrija es uno de ellos. Construido en el siglo XVI , tras varias reformas y cambios de dueño durante los siglos XVIII y XIX, en 1901 es adquirido por Doña Regla Manjón, Condesa de Lebrija. Será a partir de entonces cuando este edificio comience a tomar verdadera importancia, la cual perdura hasta nuestros días.

Retrato de la Condesa de Lebrija realizado por Sorolla en 1914.
Retrato de la Condesa de Lebrija realizado por Sorolla en 1914.

 

Doña Regla Manjón fue una ilustre dama culta y apasionada por el arte, las antigüedades y sobretodo, la arqueología,  lo cual se refleja en el interior de este edificio.
Siguiendo el esquema de los palacios sevillanos, se compone de dos plantas, la baja utilizada en verano y la alta, destinada al invierno.
En la planta baja encontramos numerosos tesoros artísticos: bustos, ánforas, elementos de época romana y árabe. Pero sin duda el rasgo más característico de este palacio son los mosaicos, en su mayoría procedentes la ciudad romana de Itálica, situada en el actual término municipal de Santiponce (Sevilla). Destaca el del patio central, tanto por su magnitud, como por su buena conservación,  ya que data del siglo II y II.

Rodeando el patio encontramos piezas de diferentes épocas, estilos y origen que la Condesa recopiló durante toda su vida y que configuran la esencia de este Palacio tan particular.

Las estancias que rodean el patio guardan entre sus paredes más piezas: bustos romanos, cerámica visigoda y más mosaicos.

                                                  

Una de mis estancias favoritas es el Cenador de Cristal. Los azulejos, que datan del
siglo XVI, provienen del convento de San Agustín.

El cenador comunica con el Patio de las Palmeras, siguiendo el gusto de los jardines románticos de la época.

Al fondo del Cenador encontramos el Comedor de Verano, con  azulejos del siglo XVII, zócalo del siglo XVIII y una interesante colección de platos antiguos.

Cabe destacar el Salón Ochavado, construido
específicamente con esa forma para albergar el mosaico que guarda en su interior.

En la planta alta se muestran las estancias mantenidas tal como vivía la familia, hasta que falleció el último Conde de Lebrija en 1999. En esta planta se exponen asimismo los objetos comprados por la condensa durante sus viajes.
La escalera que comunica las dos plantas es una auténtica maravilla. Todos los elementos que la conforman son de los siglos XVI y XVII.

                                                                     Biblioteca.
Salón Barroco.
Salón del Cantón.
                                                             Salón Comedor.
Sin duda un lugar más que añadir a la lista de imprescindibles de Sevilla.
Imágenes e información: Leyendas de Sevilla Blog  & Palacio de Lebrija